Más de dos décadas después de su última adquisición, la USAF evalúa incorporar nuevamente F-16 para cubrir el déficit de cazas y reemplazar parte de una flota cuyo promedio de edad ronda los 34 años. Lockheed Martin propone una nueva variante denominada F-16G, basada en el Block 70.
La Fuerza Aérea de Estados Unidos volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de comprar F-16 nuevos para su propia flota, una alternativa que había quedado relegada durante años frente al proceso de transición hacia cazas de quinta generación como el F-35. Según publicó The War Zone, Lockheed Martin propone una evolución denominada F-16G, basada en el F-16 Block 70 y equipada con diferentes sistemas que permitirían ampliar las capacidades del conocido caza. Entre las modificaciones analizadas aparecen tanques conformables de combustible, tanques externos de 600 galones, un sistema infrarrojo de búsqueda y seguimiento (IRST), un pod de designación Sniper y un paracaídas de frenado, además de las capacidades electrónicas y de sensores propias de las versiones más modernas del F-16.
La propuesta surge en un contexto de preocupación dentro de la USAF por el envejecimiento y el tamaño de su flota de cazas. Actualmente, Estados Unidos cuenta con 826 F-16 en inventario, de los cuales 484 pertenecen a la fuerza activa. La edad promedio de estos aviones ronda los 34 años y los ejemplares más nuevos comenzaron a operar en 2005. El problema no se limita al F-16. La Fuerza Aérea estadounidense busca simultáneamente incorporar más F-35A, F-15EX, el futuro F-47 y aviones de combate colaborativos no tripulados, mientras enfrenta restricciones de producción, costos de mantenimiento y una flota de cazas más pequeña de lo que considera necesario. La evaluación de estructura de fuerzas realizada por la USAF en 2025 determinó que el servicio necesitaría 1.558 cazas tripulados codificados para combate hacia 2035 para alcanzar lo que considera una postura operativa de bajo riesgo. En mayo de 2026 contaba con 1.098 cazas en inventario.
Un F-16 diferente al de décadas atrás
El eventual F-16G no sería simplemente la fabricación de nuevos ejemplares idénticos a los utilizados actualmente por la Fuerza Aérea estadounidense. La propuesta apunta a aprovechar una plataforma conocida y combinarla con sistemas modernos. Entre sus ventajas aparece también la existencia de una línea de producción activa en Greenville, Carolina del Sur, donde Lockheed Martin fabrica actualmente F-16 Block 70/72 para clientes internacionales. Esto permitiría a Estados Unidos incorporar nuevamente el modelo sin tener que reactivar una línea industrial abandonada. Sin embargo, la planta ya posee una importante cartera de pedidos extranjeros, por lo que la capacidad de producción disponible también sería un factor a considerar.
La propuesta también guarda similitudes con la decisión estadounidense de incorporar el F-15EX, otro caza de cuarta generación profundamente modernizado que volvió a formar parte de la estructura de la USAF después de años en los que la prioridad estaba puesta en una flota predominantemente furtiva. En ese esquema, el F-16G no reemplazaría al F-35. La lógica sería utilizar ambos aviones para misiones diferentes, reservando los cazas furtivos para determinados escenarios y utilizando una plataforma más económica y conocida para incrementar el número total de aeronaves disponibles. Además, la incorporación de Collaborative Combat Aircraft (CCA) podría modificar todavía más el papel de los cazas de cuarta generación, al permitirles operar junto a plataformas no tripuladas que amplíen sus capacidades de detección, ataque y supervivencia.
Todavía no hay una compra confirmada
Pese al interés renovado, Estados Unidos todavía no decidió comprar los nuevos F-16. La propia Fuerza Aérea señaló que se encuentra en las etapas iniciales del análisis de alternativas para su próximo programa de estructura de fuerzas y que todavía no definió los requerimientos específicos ni todas las opciones que podrían cubrirlos. El eventual programa podría comenzar a aparecer en la planificación presupuestaria correspondiente al año fiscal 2028. De concretarse, sería un regreso significativo del F-16 al inventario estadounidense: un avión diseñado en la década de 1970 que, mediante sucesivas modernizaciones, podría volver a ocupar un lugar dentro de la estructura de combate de la principal Fuerza Aérea del mundo.
Fuente: Air & Space Forces Magazine.
Estados Unidos vuelve a mirar al F-16: el caza que parecía despedido y podría volver con una nueva versión