El choque de dos trenes de alta velocidad en la localidad de Urda, en la provincia española de Toledo, se ha convertido en una de las mayores tragedias ferroviarias de las últimas décadas en España. El último balance oficial, difundido este jueves por el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi), confirma la muerte de 69 personas y señala que 50 heridos permanecen hospitalizados en distintos centros sanitarios.
Las autoridades han advertido que la cifra de víctimas mortales podría seguir aumentando, ya que los equipos de rescate continúan trabajando entre los restos de las formaciones siniestradas. Durante la noche, los rescatistas utilizaron grandes equipos de iluminación para inspeccionar los vagones destruidos, y en las últimas horas lograron mover con grúas de gran tonelaje uno de los vagones que había caído por un terraplén tras el impacto.
El siniestro se produjo alrededor de las 8:53 de la mañana del miércoles 28 de octubre, cuando un tren AVE de Renfe que transportaba a 378 pasajeros y se dirigía a Sevilla embistió por detrás a una formación de la operadora Iryo, que se encontraba detenida en la vía con 147 viajeros a bordo. La violencia del impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones, algunos de los cuales cayeron por una ladera.
Según las primeras investigaciones, el accidente se habría originado por una cadena de fallos. El sistema automático de seguridad ferroviaria (LZB) habría presentado una avería en un tramo de unos 63 kilómetros, lo que obligó a detener automáticamente a todos los trenes de la zona. El tren de Iryo quedó detenido cerca de Urda, mientras que el AVE de Renfe se encontraba unos 25 kilómetros por detrás. Minutos después, el centro de control de Adif autorizó al tren de Renfe a reanudar la marcha sin restricciones de velocidad, a pesar de que la señal en rojo seguía activa y de que el convoy de Iryo continuaba inmovilizado en la vía.
El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, calificó esta decisión como "inexplicable" y señaló que los maquinistas no tienen responsabilidad en lo ocurrido. Las autoridades investigan ahora por qué el tren de Iryo permaneció detenido y cómo el AVE que circulaba detrás terminó impactándolo.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, compareció tras la reunión del Cecopi y aseguró que todas las administraciones del Estado trabajarán "día y noche" para esclarecer "hasta el último detalle" lo sucedido. Sánchez explicó que la respuesta institucional se centrará en tres ejes: atender a las víctimas, determinar las causas del siniestro y abordar las compensaciones correspondientes.
"Toda la Administración General del Estado, todas las instituciones que pertenecemos al Estado, desde el pequeño municipio al Gobierno de España, estamos trabajando día y noche para no solamente dar una respuesta a los familiares de las víctimas, sino también para esclarecer hasta el último detalle de esta tragedia", manifestó el mandatario.
El Gobierno de España decretó tres días de luto oficial a partir del jueves. La Unión Europea también dispuso que sus banderas permanezcan a media asta en señal de duelo y solidaridad con las víctimas y sus familiares.
La jueza que instruye la causa ha prohibido el acceso de personas no autorizadas a la zona del siniestro y ha ordenado la incautación y custodia de las cajas negras de los trenes para su posterior análisis. Las autoridades han establecido un perímetro de seguridad de dos kilómetros para facilitar las tareas de emergencia y la investigación judicial.
En paralelo, el sindicato de maquinistas Semaf inició un paro de 24 horas en Renfe para reclamar mejoras estructurales en materia de seguridad ferroviaria, una huelga que había sido convocada con anterioridad al accidente. Este es el segundo gran accidente de tren registrado en España en lo que va de año, después de que en enero un descarrilamiento cerca de Adamuz dejara 46 muertos.