El oficialismo argentino mira las elecciones legislativas estadounidenses como un factor capaz de alterar, al menos por unos días, el delicado equilibrio financiero local. La principal preocupación del Ejecutivo es que un resultado adverso para los republicanos genere volatilidad en los mercados y empuje al alza el riesgo país, que el viernes cerró en 791 puntos, su nivel más alto desde octubre de 2025.
En Balcarce 50 la evaluación predominante es que el Partido Demócrata recuperará la Cámara de Representantes, mientras que los republicanos podrían conservar el Senado. Esa lectura se apoya en una tendencia histórica: el partido que ocupa la Presidencia suele perder bancas en las elecciones de medio término. Sin embargo, dentro del oficialismo no hay una posición uniforme y algunos funcionarios todavía esperan una recuperación electoral de Trump.
El impacto que más preocupa al Gobierno es el financiero. En sectores del Ejecutivo no descartan “un aumento del riesgo país y nuevas presiones sobre los activos argentinos como consecuencia de un shock externo”, aunque confían en que los mercados se estabilizarán una vez que se conozca el resultado definitivo. La inquietud no es aislada: el riesgo país ya venía en ascenso por factores locales y externos. En octubre saltó un 29,6% y acumula un alza del 95,8% desde el piso de 402 puntos tocado en julio. Además, en las últimas tres semanas el riesgo país argentino se desacopló de la mejora que mostraban los bonos emergentes, que avanzaban a un ritmo sostenido del 0,4% semanal.
El contexto internacional agrava la incertidumbre. La elección llega en medio de una guerra entre Estados Unidos e Irán que ya lleva ocho meses, una Reserva Federal que volvió a subir tasas y rendimientos de largo plazo en máximos desde 2002. A eso se suma el antecedente reciente del triunfo de Lula en Brasil, que golpeó a los activos argentinos y llevó al riesgo país a su nivel más alto desde las elecciones de 2025. La consultora 1816 identificó precisamente en las midterms estadounidenses el próximo acontecimiento capaz de influir sobre los bonos, las acciones y el tipo de cambio en la Argentina.
Más allá de la lectura electoral de corto plazo, la administración Milei considera que el vínculo con Washington tiene una importancia estratégica que trasciende la composición del Congreso. En el oficialismo creen que la Argentina ocupa un lugar relevante en la política estadounidense para América Latina y que los acuerdos de cooperación diplomática, comercial y financiera podrán mantenerse incluso si los republicanos pierden el control de alguna de las cámaras legislativas.
El punto más sensible es el respaldo financiero. En 2025 el Tesoro norteamericano instrumentó un intercambio de monedas por 20.000 millones de dólares a través de su Fondo de Estabilización Cambiaria. Esa asistencia ya había generado cuestionamientos de legisladores demócratas, que pidieron explicaciones sobre las condiciones y los riesgos de la operación. Una eventual mayoría demócrata podría aumentar los controles y los pedidos de información sobre futuras ayudas, aunque eso no significaría una cancelación automática de los mecanismos ya vigentes. El analista político Facundo Nejamkis advirtió que una derrota republicana no implicaría por sí misma un quiebre inmediato en el respaldo a Milei, pero obligaría a una nueva negociación y dependería de la magnitud de la caída y de la composición final del Congreso.
Por lo pronto, el Gobierno no tiene previsto enviar una delegación del Gabinete a Estados Unidos para acompañar los comicios. La agenda presidencial estará concentrada en la Cumbre Iberoamericana, que se realizará en Madrid el 4 y 5 de noviembre. Según la planificación actual, Milei viajará acompañado por Karina Milei y el canciller Pablo Quirno, aunque la integración definitiva de la comitiva todavía podría modificarse. De todos modos, habrá dirigentes argentinos en Washington, entre ellos legisladores libertarios y representantes de otros bloques que recibieron invitaciones de organizaciones vinculadas al intercambio institucional entre ambos países.
La apuesta de fondo del oficialismo es que la sociedad con Estados Unidos resista un eventual revés electoral de Trump. Pero el mercado, mientras tanto, ya descuenta que la incertidumbre política en Washington puede traducirse en días de tensión para los bonos y el riesgo país argentino.