La advertencia se enmarca en la presión que ejerce la administración de Donald Trump sobre los países miembros de la OTAN para que aumenten sus presupuestos militares. Washington impulsa un nuevo concepto de la alianza, denominado "OTAN 3.0", que busca que los países europeos y Canadá asuman la responsabilidad principal de la defensa convencional del continente, reduciendo la dependencia de Estados Unidos .
"No se descarta ninguna opción"
De acuerdo con el medio británico, un alto funcionario estadounidense señaló que el Reino Unido podría recibir una "atención especial" en la revisión que Washington está llevando a cabo sobre el compromiso de sus aliados con la OTAN . El funcionario afirmó que el plan de inversión en defensa presentado en junio por el entonces primer ministro Keir Starmer es "un paso en la dirección correcta, pero no es suficiente" .
Consultado puntualmente sobre la posibilidad de que Estados Unidos cambie su postura respecto a las Malvinas, la misma fuente respondió con una declaración que ha encendido todas las alarmas en Londres: "Puedo decir que las conversaciones son sinceras y no se descarta ninguna opción para fomentar el tipo de reparto de la carga que buscamos" .
La declaración no implica que Washington haya decidido retirar su respaldo a Londres ni que exista un cambio formal en la posición estadounidense sobre la soberanía del archipiélago, que oficialmente sigue siendo de neutralidad . Sin embargo, introduce la cuestión de las islas como una potencial herramienta de negociación en una disputa mucho más amplia sobre el financiamiento de la OTAN .
Malvinas, una carta de presión recurrente
No es la primera vez que el archipiélago aparece como moneda de cambio en una disputa entre los dos aliados. En abril de 2026, un correo interno del Pentágono ya había propuesto revisar el respaldo a la posición británica como posible represalia por las diferencias entre Washington y Londres sobre la guerra contra Irán . En aquel momento, el entonces secretario de Estado, Marco Rubio, minimizó la filtración calificándola como "un mail con algunas ideas" .
La repetición de esta amenaza resulta significativa y sugiere que Malvinas podría haberse convertido en una pieza de negociación dentro de la relación estratégica entre Estados Unidos y el Reino Unido .
La reacción del Reino Unido y la cautela de Argentina
El planteo representa una presión particularmente sensible para el gobierno del primer ministro Andy Burnham, quien asumió en julio y enfrenta restricciones presupuestarias internas . Según The Telegraph, el primer presupuesto de su gestión no contempla comprometer el 3% del PBI en Defensa para 2030, muy lejos del 5% que exige Washington .
Dentro del Reino Unido, la noticia generó fuertes críticas. La diputada conservadora Priti Patel cuestionó al gobierno por "no comprometerse con el 3% del PBI en defensa", mientras que su compañero de bancada James Cartlidge fue más directo: "Las Malvinas son británicas. Punto final" .
Desde el gobierno argentino, en tanto, adoptaron una posición de "cautela y prudencia" . Si bien la posibilidad de un viraje en la diplomacia estadounidense genera expectativa, en la Casa Rosada analizan que la advertencia debe leerse en el marco de una estrategia de presión de la administración Trump sobre los aliados de la OTAN, y no como un giro formal en la política exterior de Estados Unidos . El embajador estadounidense en Argentina, Peter Lamelas, había ratificado a mediados de agosto que la posición de neutralidad de Washington "no ha cambiado" .
Un precedente histórico que pesa sobre la relación
El eventual giro de Estados Unidos adquiere especial relevancia por el papel que tuvo Washington durante la Guerra de Malvinas en 1982. Aunque inicialmente intentó mostrarse como mediador, la administración de Ronald Reagan finalmente se inclinó por Margaret Thatcher y brindó al Reino Unido asistencia militar, inteligencia, comunicaciones, combustible y apoyo logístico .
Además, la Isla Ascensión, bajo soberanía británica y con presencia operativa estadounidense, fue utilizada como un punto estratégico para las operaciones militares británicas . El apoyo norteamericano fue considerado uno de los factores que facilitaron la operación militar británica en el Atlántico Sur .
Sin embargo, aquella alianza militar no implicó un reconocimiento definitivo de la soberanía británica. Incluso en 1982, el propio presidente Reagan mantuvo una posición de neutralidad formal y respaldó una solución negociada en Naciones Unidas . Ese precedente es el que ahora Washington podría utilizar como herramienta de presión para forzar a Londres a asumir un mayor costo de su propia defensa.