La Entidad Binacional Yacyretá (EBY) abrió las compuertas de su vertedero y emitió la alerta hidrológica número 5 ante el aumento sostenido del caudal del río Paraná, según informó el jefe de Hidrología de la entidad, el ingeniero Eduardo Dose.
La medida busca liberar el excedente de agua mientras el nivel del río se aproxima a los 4,20 metros en Puerto Ayolas, umbral de alerta a partir del cual ya se registran impactos en algunas poblaciones ribereñas. Según el parte oficial del 6 de octubre, continuación del Aviso Hidrológico N.º 05, la lectura de las 10 en Ayolas fue de 3,84 metros. Para los próximos días la entidad proyecta niveles de entre 4,10 y 4,40 metros.
El siguiente umbral, de 4,50 metros, marca el inicio de la inundabilidad: a partir de allí pueden quedar bajo agua barrios y zonas isleñas. El seguimiento incluye a Yabebyry y a la comunidad de Cerrito, en Ñeembucú, además del litoral hasta la confluencia, por donde avanzará la onda de crecida.
Evacuación en Paraguay y monitoreo en Argentina
Del lado paraguayo el escenario ya es más complejo. Ayolas, frente a Ituzaingó, tiene sectores afectados y se inició la evacuación de personas en las zonas más expuestas. Otras localidades paraguayas del área de influencia del Paraná permanecen bajo seguimiento ante la posibilidad de nuevas afectaciones.
En Corrientes, en cambio, no se informaron evacuados hasta el momento. Ituzaingó y las localidades cercanas a la represa están bajo monitoreo permanente. Que el río se acerque al nivel de alerta no implica, por sí solo, una evacuación ni una inundación generalizada: el punto de atención está en las zonas bajas si el Paraná sigue creciendo y supera los umbrales críticos.
El rol de Yacyretá en la cuenca
Yacyretá activó el protocolo de seguimiento territorial y actualiza los datos hidrológicos para definir si hacen falta medidas adicionales. Dose remarcó que Yacyretá es una represa de paso y de llanura: no puede retener el agua como los grandes embalses de aguas arriba. “Lo que llega debe soltarse”, indicó.
El complejo es el último eslabón de una cadena de cerca de 70 represas, de modo que la regulación de esos embalses condiciona el volumen que llega y se propaga río abajo. La apertura de compuertas responde al excedente hídrico y no es, por sí sola, la causa de la crecida.
El caudal afluente previsto para el martes rondaba los 20.400 m³/s, con una estimación de entre 21.000 y 26.000 m³/s en los días siguientes. En septiembre el aporte se ubicó un 37 % por encima del promedio histórico del mes (12.339 m³/s).
El monitoreo será diario para anticipar si hace falta evacuar a habitantes de áreas bajas en la zona de influencia de la represa. Las autoridades seguirán informando la evolución del río y las medidas de protección que correspondan en las comunidades ribereñas.