El presidente de Paraguay, Santiago Peña, renunció este jueves 5 de noviembre al cargo, poniendo fin a un mandato que se vio abruptamente truncado por una crisis bancaria sin precedentes y un juicio político que avanzaba inexorablemente en el Congreso.

La decisión fue anunciada a través de un video publicado en su cuenta de la red social X, en el que el mandatario, de 47 años y economista de profesión, afirmó que dejaba el cargo para preservar la estabilidad del país y sus instituciones democráticas. “He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas”, declaró Peña en el mensaje.

En su alocución, Peña ofreció disculpas a la ciudadanía, aunque evitó asumir la responsabilidad directa por la crisis que desencadenó su salida. “Quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado. Nunca fue mi intención defraudar la confianza que han depositado en mí”, expresó. Asimismo, aseguró que enfrentaba “uno de los momentos más difíciles” de su vida y vaticinó que será la historia la que “se encargará de juzgar y poner en su justa dimensión los acontecimientos que hoy nos toca vivir”.

La renuncia se produce en el epicentro de una tormenta financiera desatada por la intervención del Ueno Bank, una entidad bancaria digital con estrechos vínculos con el mandatario. El martes de esta semana, el Banco Central de Paraguay (BCP) intervino la entidad por problemas de solvencia, al detectar que su índice de solvencia había caído por debajo del 50% del mínimo exigido.

Ueno Bank era una pieza central en el sistema financiero paraguayo: contaba con aproximadamente 2,9 millones de clientes en un país de 6,1 millones de habitantes y administraba depósitos por unos 850 millones de dólares, de los cuales alrededor de 380 millones correspondían a fondos públicos del Instituto de Previsión Social (IPS), el fondo estatal de pensiones y salud. La intervención dejó a miles de ahorristas sin acceso a su dinero y provocó una ola de pánico y protestas espontáneas en las calles de Asunción, que en algunos casos derivaron en incidentes con la policía.

La sombra de este colapso bancario salpicó directamente a Peña, quien había sido accionista del grupo propietario del banco hasta el año anterior. Ocho ejecutivos y altos cargos de la entidad, incluido su presidente, Juan Manuel Gustale, y su CEO, Federico Miguel Vázquez socio comercial del mandatario hasta hace poco, fueron detenidos en el marco del caso.

La renuncia se conoció mientras la Cámara de Diputados celebraba una sesión extraordinaria para debatir y someter a Peña a un juicio político por un presunto conflicto de intereses en relación con el Ueno Bank. El proceso había cobrado fuerza en las horas previas, luego de que un grupo de 35 diputados presentara formalmente la acusación y de que el propio Partido Colorado, la fuerza política del presidente, le retirara su respaldo.

El titular del Congreso Nacional, el senador Basilio Núñez, había anticipado que existía consenso entre los senadores para aceptar la renuncia del mandatario una vez que esta fuera presentada formalmente. El documento de dimisión ingresó a la sede del Congreso a las 13:33 de este jueves.

Con la salida de Peña, el camino queda allanado para que el vicepresidente Pedro Alliana asuma la Presidencia de la República para completar el período constitucional que se extiende hasta 2028. La Constitución paraguaya establece los mecanismos para cubrir la vacancia presidencial y garantizar la continuidad institucional, por lo que ahora el Congreso deberá aceptar formalmente la dimisión para que la sucesión se concrete.

En su mensaje de despedida, Peña también expresó su deseo de que a los afectados por el cierre del Ueno Bank se les “garantice la devolución de esos recursos” y pidió que el Fondo de Garantía de Depósitos cumpla su finalidad, protegiendo los fondos públicos y los ahorros de todos los paraguayos.