Una nueva escalada de ataques cruzados contra la infraestructura energética sacudió a Ucrania y Rusia durante la madrugada de este sábado, dejando a cientos de miles de personas sin suministro eléctrico y reavivando la ofensiva sobre el sector petrolero ruso tras casi un mes de pausa.

La ofensiva rusa con drones contra instalaciones energéticas dejó a unas 280.000 familias sin electricidad en las regiones de Kiev y Dnipropetrovsk. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, denunció el ataque a través de su canal de Telegram y reclamó mayor asistencia internacional: "El mundo es testigo de cómo Rusia ataca deliberadamente infraestructuras civiles cada día".

Otras fuentes reportaron que los ataques afectaron a cuatro regiones ucranianas, incluyendo Zhitómir, donde más de 650 localidades quedaron sin suministro eléctrico, y Dnipropetrovsk, con cerca de 100.000 usuarios sin servicio.

En paralelo a los bombardeos sobre Ucrania, las fuerzas de Kiev atacaron la refinería Bashneft-Novoil, ubicada en la ciudad rusa de Ufá, en el suroeste del país. Según el canal independiente ruso Astra, que analizó imágenes de testigos, la planta de combustibles quedó en llamas tras el impacto.

La operación significó la reanudación de los ataques ucranianos contra el sector petrolero ruso, que habían permanecido suspendidos durante casi un mes por las presiones del presidente estadounidense, Donald Trump, para avanzar con una tregua energética.

Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso informó que sus sistemas de defensa derribaron 433 drones ucranianos de largo alcance sobre 19 regiones del territorio nacional. Sin embargo, el gobernador de la región fronteriza de Briansk, Yegor Kovalchuk, reportó que un dron kamikaze atacó la localidad de Klímovo y provocó la muerte de dos civiles, un hombre y una mujer, además de dejar a otras cinco personas heridas.