La dimisión de Santiago Peña como presidente de Paraguay, anunciada este jueves en medio del escándalo financiero por la intervención del Ueno Bank, allanó el camino para que el vicepresidente Pedro Alliana asuma la conducción del Poder Ejecutivo. Según lo establecido por la Constitución Nacional, Alliana ocupará el cargo de forma automática para completar el mandato que finaliza el 15 de agosto de 2028.

El traspaso de mando no requerirá de nuevas elecciones presidenciales, pero sí abre un complejo escenario institucional: la vacancia definitiva de la Vicepresidencia.

Una vez que Alliana juramente como presidente, el cargo de vicepresidente quedará vacante. La Constitución paraguaya, en su artículo 234, establece dos escenarios distintos para cubrir esa ausencia, dependiendo del momento en que se produzca.

Dado que el periodo presidencial comenzó el 15 de agosto de 2023 y finaliza en 2028, la vacancia ocurre dentro de los últimos dos años del mandato. Por lo tanto, el mecanismo no contempla la convocatoria a elecciones populares.

En su lugar, será el Congreso Nacional, reunido en sesión conjunta de ambas cámaras, el que deberá designar al nuevo vicepresidente. La votación requiere una mayoría absoluta de los miembros del Poder Legislativo. Considerando la composición constitucional de 45 senadores y 80 diputados, esa mayoría equivale a 63 votos.

Paraguay ya atravesó situaciones similares en el pasado reciente. El 22 de junio de 2012, tras la destitución de Fernando Lugo mediante juicio político, el entonces vicepresidente Federico Franco asumió la Presidencia. La Vicepresidencia quedó vacante y, al encontrarse el país en los últimos dos años del periodo constitucional 2008-2013, el Congreso designó a Óscar Denis Sánchez como reemplazante el 28 de junio de ese año, con 84 votos en total.

El segundo antecedente se remonta a 2018. El entonces vicepresidente Juan Afara renunció el 11 de abril para postularse al Senado. La vacancia se produjo durante los últimos meses del mandato de Horacio Cartes y, el 9 de mayo, el Congreso designó a la exministra de la Corte Suprema de Justicia, Alicia Pucheta, como nueva vicepresidenta.

La salida de Peña se produjo pocas horas antes de que la Cámara de Diputados debatiera un juicio político en su contra por el colapso del Ueno Bank, una entidad que llegó a tener 2,9 millones de clientes y cuyo índice de solvencia cayó por debajo del 50% del mínimo exigido. La renuncia fue comunicada por el propio Peña en un video en la red social X, donde pidió disculpas al pueblo paraguayo y dijo que su decisión buscaba "preservar las instituciones democráticas".

En paralelo, la Cámara de Diputados también se pronunció sobre la situación del vicepresidente Alliana: rechazó el pedido de juicio político en su contra con 30 votos a favor y 48 en contra, al considerar que "carecía de alcance legal e injerencia directa" en la crisis financiera, lo que despejó su camino a la Presidencia.

Con la jura de Alliana, que se prevé para las próximas horas, Paraguay inicia un nuevo capítulo institucional marcado por la urgencia de estabilizar el sistema financiero y por la negociación política que se abrirá en el Congreso para definir quién ocupará la Vicepresidencia hasta 2028.