El plantel africano debía aterrizar en Buenos Aires el pasado miércoles, pero continúa varado en Casablanca, Marruecos. Según informó la Federación de Fútbol de Burkina Faso (FBF), la empresa encargada de fletar el avión canceló el vuelo programado para el 30 de septiembre sin previo aviso. A la cancelación se sumó un conflicto interno: los jugadores habían acordado una serie de condiciones con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) que finalmente no se concretaron, por lo que decidieron dilatar la partida hasta que se cumpla lo pactado.
La situación escaló al punto de convertirse en un "asunto de Estado" para Burkina Faso. La ministra de Deportes, Annick Pikbougoum Zingué Ouattara, el presidente de la FBF, Oumarou Sawadogo, y el embajador en Marruecos, Mamadou Coulibaly, se involucraron personalmente en las gestiones para reprogramar el traslado. En un comunicado oficial, la federación explicó que "las limitaciones relacionadas, en particular, con la duración del viaje han generado reservas entre los jugadores".
La oferta inicial de la organización fue que la delegación viajara en un vuelo de línea, opción que los futbolistas rechazaron. Según trascendió, los jugadores pretendían un vuelo chárter para reducir el tiempo de viaje, que de todos modos insumiría unas diez horas. Incluso se analizó la posibilidad de suspender el encuentro o modificar el rival ante la presencia de Benín en el país.
Finalmente, y tras varias horas de negociaciones de urgencia, la delegación partió desde Marruecos en un vuelo chárter que tiene previsto aterrizar en Buenos Aires alrededor de las 13:15, apenas ocho horas antes del inicio del partido. De esta manera, el equipo africano llegará con tres días de demora, prácticamente sin entrenamiento y con el efecto del jet lag a cuestas.
El contexto del partido también está marcado por la polémica. La Selección Argentina viene de vencer 4-0 a Bolivia en Córdoba, en un Estadio Kempes que, al igual que el Monumental, tendrá un aforo reducido al 50% por una sanción de la FIFA. El encuentro de este sábado estaba marcado, además, como antesala de la despedida de Lionel Messi, programada para el martes 6 de octubre frente a Benín en Núñez.
El episodio expone las grietas de la organización de los amistosos de la Albiceleste. Según reveló LA NACION, la AFA cerró un acuerdo con la empresa Euro Data Sport para este partido, compañía que manejó la logística de los últimos compromisos y que se habría encargado de los vuelos que derivaron en la cancelación. La situación dejó al descubierto un operativo que, a pocas horas del pitazo inicial, todavía mantiene en vilo a la organización y a los miles de hinchas que esperan el partido en el Monumental.