Flybondi, la aerolínea low cost que supo ser un emblema de la desregulación del mercado aerocomercial argentino, se presentó el viernes 2 de octubre en concurso preventivo de acreedores ante la Justicia Comercial. La presentación fue realizada por FB Líneas Aéreas S.A., la sociedad que opera la marca, y este lunes el Poder Judicial asignó el expediente al Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 24, a cargo del juez Guillermo Mario Pesaresi, con intervención de la Secretaría N° 47.
El concurso preventivo abre una instancia formal para que la compañía renegocie sus obligaciones con los acreedores y procure evitar una eventual quiebra. Según fuentes cercanas a la empresa, el objetivo es "ordenar deudas y situación económica de la compañía" y establecer un punto de corte para el pasivo, para luego avanzar en un proceso de reestructuración. La presentación fue realizada por el estudio jurídico Grispo.
Una crisis que se profundizó durante todo 2026
La situación de Flybondi no es nueva: se deterioró de manera sostenida a lo largo del año. La empresa lleva 57 días sin operar vuelos y desde el 1° de julio solo cumplió con el 17,7% de sus vuelos programados. Durante 2026, la aerolínea canceló alrededor de 2.400 vuelos y unos 383.000 pasajeros resultaron afectados.
La flota, que alguna vez llegó a tener 13 aeronaves, se redujo drásticamente: actualmente solo conserva tres aviones en el país, y ninguna de esas unidades está operativa. Las otras diez fueron devueltas a sus respectivos arrendadores (lessors). Algunas de esas aeronaves todavía conservan matrícula argentina y permanecen en el país a la espera del proceso de redelivery (devolución técnica y contractual).
Las deudas: un pasivo que supera los $6.600 millones
El frente financiero es el más crítico. Flybondi acumula una **deuda fiscal de $6.600 millones de pesos**, que se suman a otras obligaciones con organismos públicos y empresas privadas. Las deudas y reclamos identificados públicamente superan los $4.000 millones y podrían acercarse a los $4.600 millones si se incorporan intereses y costas derivadas de distintos embargos.
Entre agosto y septiembre, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) embargaron cuentas de Flybondi por deudas superiores a $1.500 millones en cada caso. Solo esos dos reclamos representan más de $3.000 millones.
A esto se agregan obligaciones con proveedores y prestadores. El Hotel Presidente, por ejemplo, reclama una deuda cercana a los $660 millones. También hay deudas con la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), Intercargo, proveedores de combustible, arrendadores de aeronaves y talleres de mantenimiento. Dos aeronaves que permanecen fuera del país acumulan pasivos cercanos a los 5,5 millones de dólares vinculados a tareas de mantenimiento.
El frente laboral: 1.000 familias afectadas
La situación laboral también suma presión. La empresa atravesó cerca de 1.000 desvinculaciones entre despidos y retiros voluntarios. Más de 700 extrabajadores llevan más de tres meses sin cobrar las indemnizaciones por despidos sin causa ni los pagos correspondientes a acuerdos de retiro voluntario que la compañía había firmado. Según los representantes de los trabajadores, la situación alcanza a unas 1.000 familias.
La semana pasada, un grupo de extrabajadores se concentró frente al edificio de la Secretaría de Trabajo de la Nación, en Avenida Leandro N. Alem 650, para reclamar la intervención del organismo. Fueron recibidos por la subsecretaria Claudia Testa. "La empresa está en falta en todo sentido: con los retiros voluntarios, con las indemnizaciones, y hasta con los trabajadores que siguen vinculados a la empresa, que tampoco están cobrando su sueldo", señaló uno de los manifestantes.
Pasajeros sin reembolsos
Los pasajeros afectados por las cancelaciones siguen esperando respuestas. Según fuentes cercanas a la empresa, desde enero no se habrían concretado reembolsos por los vuelos cancelados. La compañía suele ofrecer vouchers por el doble del valor del pasaje para viajes futuros, una alternativa que muchos usuarios rechazan.
El sitio oficial de Flybondi ya no está disponible, lo que afecta tanto la venta de tickets como la gestión de reservas. En Brasil, a diferencia de la postura del Gobierno argentino, el ente regulador restringió la venta de pasajes en julio después de la cancelación del 79% de sus vuelos en las rutas con el país vecino.
Una disputa accionaria de fondo
La presentación judicial encuentra antecedentes en el conflicto societario que salió a la luz en agosto entre los principales accionistas. Por un lado, el fondo inversor COC Global, que desembarcó en la compañía en mayo de 2025 tras aportar más de 70 millones de dólares para sostener sus operaciones. Por otro, Cartesian Capital Group, accionista histórico con representación en el directorio. La disputa se agravó tras los embargos ordenados por ARCA.
El caso Flybondi introduce una contradicción dentro del proceso de expansión del mercado aerocomercial: los datos oficiales de la ANAC muestran que durante el primer semestre de 2026 se contabilizaron 24.565.836 pasajeros en los aeropuertos del país, la cifra más alta para un primer semestre. Sin embargo, ese crecimiento agregado no se tradujo en continuidad operativa para una de las empresas que fue presentada como uno de los principales ejemplos de la expansión de las low cost.
El futuro bajo la órbita judicial
El concurso preventivo no resuelve por sí solo el principal problema de Flybondi: la empresa no cuenta con flota ni inmuebles como activos que pueda usar para negociar y pagar sus deudas. El desafío será doble: reordenar el pasivo y, al mismo tiempo, reconstruir una operación aérea que lleva casi dos meses paralizada.
Mientras tanto, JetSMART acelera su expansión y toma las rutas que dejó vacantes su competidora. El proceso de FB Líneas Aéreas S.A. es independiente del de OCA, que también pertenece al grupo COC Global y está concursada desde junio de 2025.