Donald Trump afronta este martes 3 de noviembre una de las pruebas políticas más importantes de su segundo mandato. Las elecciones de medio término en Estados Unidos definirán la composición del Congreso y pueden modificar el escenario institucional para los últimos dos años de su gestión. Aunque el presidente no figurará en ninguna boleta, los comicios funcionarán como un examen de su administración y del respaldo que conserva entre los estadounidenses.

Los sondeos anticiparon un retroceso republicano y ubicaron a los demócratas en condiciones favorables para recuperar el control de una o ambas cámaras legislativas. La magnitud de ese eventual triunfo opositor marcará el grado de dificultad que enfrentará Trump para gobernar hasta el final de su mandato.

Las cinco definiciones en clave

1. La dimensión de la elección. Se renovarán los 435 integrantes de la Cámara de Representantes y 35 de las 100 bancas del Senado. Actualmente, los republicanos cuentan con 219 representantes frente a 214 demócratas, mientras que en la Cámara alta mantienen una ventaja de 53 contra 47. Además, 36 estados elegirán gobernadores y habrá 145 referendos sobre distintos asuntos, entre ellos el derecho al aborto y cuestiones impositivas. En California, una de las propuestas plantea aplicar un impuesto del 5% sobre el patrimonio de los residentes cuya fortuna supere los 1.000 millones de dólares.

2. El equilibrio de poder en el Congreso. Trump gobernó los primeros dos años de su segundo mandato con mayoría republicana en ambas cámaras. Una derrota modificaría esa relación y limitaría su capacidad para aprobar leyes, impulsar políticas públicas y conseguir determinadas designaciones. Si los demócratas recuperan ambas cámaras, también podrían aumentar los controles sobre la Casa Blanca y promover investigaciones sobre la gestión presidencial. El propio Trump se anticipó: “Supongo que me convertiré en el señor Veto”, afirmó en una entrevista con Fox News. La pérdida del Senado, además, complicaría la aprobación de jueces, funcionarios del gabinete y embajadores.

3. El desgaste de la imagen presidencial y el impacto de la economía. Según un relevamiento, seis de cada diez estadounidenses expresaron su descontento con Trump. Entre las principales preocupaciones aparecen el costo de vida y las consecuencias de la guerra con Irán, que comenzó en febrero y se extendió mucho más de lo previsto inicialmente. El aumento de los combustibles se convirtió en uno de los problemas más visibles: el galón de nafta alcanzó un promedio de 4,27 dólares, frente a los 2,98 dólares registrados antes del conflicto. En septiembre, la inflación anual llegó al 3,7%.

4. El comportamiento de los estados bisagra o “púrpura”. Territorios donde la competencia entre republicanos y demócratas suele definirse por márgenes estrechos concentrarán buena parte de la atención. Las disputas por bancas del Senado en Carolina del Norte, Iowa, Maine, Michigan y Ohio serán decisivas. También habrá expectativa sobre Kansas y Texas, estados históricamente republicanos donde los demócratas buscarán dar un golpe electoral. Analistas y encuestas coinciden en que la ruta demócrata a la mayoría del Senado pasa por retener sus propios escaños en disputa y sumar cuatro bancas, con Carolina del Norte como la oportunidad más clara y Iowa, Maine, Ohio y Texas como los principales objetivos de conquista.

5. Las encuestas y las proyecciones electorales. Los cálculos otorgan a los demócratas un 79% de probabilidades de recuperar la Cámara de Representantes y un 56% de posibilidades de quedarse también con el Senado. Diez mediciones recopiladas por The New York Times mostraron ventajas opositoras de entre cuatro y doce puntos. A su vez, un sondeo de Ipsos para Reuters registró un respaldo del 53% para los demócratas frente al 44% republicano, mientras que YouGov para The Economist midió 52% contra 41%. Otras encuestas recientes, como la de NBC, ubicaron la ventaja demócrata en siete puntos: 52% a 45%.

Si esas tendencias se confirman en las urnas, Trump deberá afrontar una segunda mitad de mandato con mayores restricciones políticas, más controles legislativos y una oposición fortalecida de cara a la disputa presidencial de 2028. El resultado de este martes no solo definirá quién controla el Congreso: también enviará una señal sobre la fortaleza del trumpismo y el rumbo político de Estados Unidos en los próximos dos años.