El presidente Javier Milei encabezó este lunes por la mañana una nueva reunión de Gabinete en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada, la primera en tres semanas, en un contexto marcado por la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje presidencial de Brasil. El encuentro, que se extendió por poco más de una hora, tuvo como eje central la defensa del programa económico y la necesidad de sostener el rumbo adoptado, pero evitó de manera deliberada cualquier referencia al resultado electoral brasileño.

Según confirmaron fuentes oficiales a distintos medios, el tema Brasil no formó parte del temario ni fue mencionado durante la reunión. Tampoco hubo un pronunciamiento posterior: ni el Presidente, ni el canciller Pablo Quirno, ni las cuentas oficiales de la Casa Rosada se expresaron sobre el triunfo del líder del Partido de los Trabajadores (PT). De este modo, el Gobierno argentino se mantiene entre las pocas administraciones de la región que aún no reconocieron públicamente el resultado del balotaje.

Consultados sobre la falta de un saludo protocolar, desde el entorno presidencial se ampararon en un antecedente: la ausencia de un pronunciamiento del Palacio de Itamaraty cuando Milei ganó el balotaje en diciembre de 2023. Sin embargo, la comparación no es del todo exacta, ya que en aquella oportunidad Lula publicó un mensaje en su cuenta de X en el que, sin nombrarlo directamente, le deseó “buena suerte” al nuevo Gobierno y destacó que “la democracia es la voz del pueblo y siempre debe ser respetada”.

Otra de las razones que se barajaron para explicar el silencio oficial fue la decisión de Flávio Bolsonaro de anunciar que solicitaría la anulación de los comicios, lo que habría obligado a la Casa Rosada a modificar su estrategia de comunicación. “Flávio desconoció el resultado y la hizo difícil”, admitieron desde el círculo íntimo del Presidente.

Más allá del hermetismo sobre Brasil, la reunión de Gabinete dejó definiciones políticas concretas. A través de un comunicado difundido por los canales oficiales, se informó que Milei realizó “un enfático llamado a todos los integrantes del Gobierno a redoblar los esfuerzos” y “reconfirmó su compromiso con el programa económico”.

En ese marco, el mandatario sostuvo que él y su equipo llegaron para “cambiar el ciclo populista” y fue categórico respecto a la dirección de su gestión: “Cambiar el rumbo para ganar elecciones es inmoral, injusto, un error técnico y una grave afrenta a la credibilidad y reputación que se creó en estos años”. Y agregó: “No se hace grande a la Argentina nuevamente con la trampa o la viveza criolla”.

De cara a los comicios de 2027, el Presidente anticipó lo que será el eje de su campaña por la reelección: “Por primera vez los argentinos tendrán la posibilidad de elegir entre el partido de la libertad y la prosperidad versus el partido del Estado con todo su pasado por delante”. La frase que resonó con más fuerza en el encuentro fue, sin dudas, la que ya se había filtrado a la prensa: “No vamos a corrernos ni un milímetro de las ideas de la libertad”.

En el plano económico, el informe oficial indicó que Milei analizó el contexto internacional y su impacto en la Argentina, haciendo hincapié en “la contracción de la oferta global derivada de los conflictos bélicos en Irán y Ucrania, el fuerte incremento del precio del petróleo y las presiones alcistas sobre los precios y las tasas de interés”.

Minutos antes de que comenzara la reunión, Milei salió al balcón de la Casa Rosada junto a su hermana Karina y a la ministra Sandra Pettovello para saludar a un grupo de estudiantes que recorrían la Plaza de Mayo. Allí, el Presidente hizo los movimientos con sus manos del gesto viral “6-7” o “six seven”, una expresión popularizada en redes sociales y videojuegos, en una clara señal de distensión en medio de la conmoción política por el resultado brasileño.

La reunión contó con la presencia de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el canciller Pablo Quirno; el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques; la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; el vocero presidencial, Adrián Ravier; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el titular del Banco Central, Santiago Bausili; y el asesor Santiago Caputo, entre otros. La gran ausencia fue la de la senadora Patricia Bullrich, quien viene marcando diferencias con el libertario en sus críticas al periodismo y en la rigidez del modelo económico, y que este lunes no formó parte del encuentro.
Reacciones y hoja de ruta legislativa

El mutismo oficial contrastó con la repercusión que tuvo la victoria de Lula en otros espacios políticos. Mientras el PRO felicitó al mandatario brasileño, referentes de la oposición y analistas coincidieron en que el resultado representa una “ducha fría” para Milei, quien había respaldado activamente la candidatura de Flávio Bolsonaro e incluso había participado del acto de lanzamiento en julio pasado.

En el plano legislativo, el Presidente ratificó durante la reunión la importancia de avanzar con la ley de PCT, la reforma electoral y la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, entre otras iniciativas que considera primordiales para su gestión. Con este encuentro, Milei retomó la actividad política local tras la derrota de su aliado brasileño, manteniendo el rumbo económico y preparando el terreno para un año electoral en el que la confrontación con el “pasado” y el “populismo” será el eje central de su discurso.