La emergencia hídrica que afecta a la provincia del Chaco por la crecida del río Paraná podría comenzar a dar un respiro en los próximos días. Según el último comunicado de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), las previsiones hidrológicas muestran señales de estabilización y anticipan que los niveles del río podrían comenzar a descender gradualmente hacia el próximo fin de semana.
El optimismo es moderado. Actualmente, los caudales que llegan a la central hidroeléctrica se ubican en torno a los 33.500 metros cúbicos por segundo, y se espera que en los próximos días oscilen entre 33.000 y 35.000 m³/s. Para dimensionar la magnitud, durante septiembre los caudales superaron en un 37% los promedios históricos mensuales, y en octubre la diferencia alcanzó aproximadamente el 100%, es decir, casi el doble de lo normal para esta época del año.
El factor clave que sostiene este pronóstico alentador es la ausencia de lluvias significativas. Se espera que entre el martes 27 y el viernes 30 de octubre no se registren precipitaciones de relevancia hidrológica en la cuenca del río, lo que favorece las perspectivas de estabilidad. No obstante, desde Yacyretá advierten que, aunque las previsiones apuntan a una mejora, los niveles del río continúan elevados y requieren un seguimiento permanente.
La situación actual: un río que no termina de bajar
A pesar de las buenas proyecciones, la realidad en las costas chaqueñas sigue siendo complicada. Según el informe más reciente del Instituto Nacional del Agua (INA), con fecha del 29 de octubre, la situación en los puertos chaqueños es la siguiente:
Barranqueras: El río Paraná marcaba 7,22 metros, un nivel que se mantiene por encima del umbral de evacuación (6,50 m) y muy cerca del nivel de alerta (6,00 m).
Isla del Cerrito: Si bien el río Paraguay mostró un leve descenso, el nivel seguía siendo crítico, lo que mantiene a la localidad en una situación de aislamiento parcial.
Esta aparente contradicción entre un pronóstico alentador y una situación crítica en el terreno se explica porque, como advirtió Vialidad Provincial, aunque los ríos "bajaron un poco, seguiremos con aguas altas al menos los próximos 10 días, es decir, los ríos estarán en niveles oscilantes".
El costo humano de la crecida es significativo. Según los últimos reportes de Defensa Civil, la provincia registra 913 personas evacuadas y 281 autoevacuadas, lo que eleva la cifra total de desplazados a más de 1.100. Otras fuentes, como Infobae, elevan la estimación a 1.290 evacuados y 500 autoevacuados, totalizando cerca de 1.790 personas desplazadas.
Las localidades más afectadas son Barranqueras, Puerto Vilelas, Puerto Antequera e Isla del Cerrito. En Barranqueras, por ejemplo, se asiste a 74 familias (251 personas), que están alojadas en módulos habitacionales temporales.
La crecida también ha provocado cortes y restricciones en varias rutas. La Ruta Provincial 63, que conecta con Antequera y la Isla del Cerrito, se encuentra parcialmente cubierta por el agua, y solo está habilitada para ambulancias, bomberos, policías y vehículos de asistencia. Asimismo, el acceso a Isla del Cerrito permanece restringido debido a que la crecida inundó un tramo de la ruta.