El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, afirmó que Washington buscaría “desescalar” la tensión entre Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas, al tiempo que evitó fijar una posición oficial sobre la disputa de soberanía que mantienen ambos países.
En una entrevista con GB News, Waltz fue consultado sobre si Estados Unidos respaldaría al Reino Unido ante una eventual acción argentina en la región. El funcionario señaló que esa decisión correspondería al presidente Donald Trump y destacó que Argentina es “un gran amigo” de Estados Unidos, aunque también remarcó la relación especial que Washington mantiene con Londres. “Creo que buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos”, sostuvo.
Las declaraciones se produjeron en medio de un nuevo cruce diplomático entre Buenos Aires y Londres por el desarrollo petrolero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte. El miércoles, el Gobierno británico convocó a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, para transmitirle su rechazo a las acciones impulsadas por Argentina contra el proyecto.
La subsecretaria parlamentaria del Foreign Office, Uma Kumaran, cuestionó la decisión argentina de recurrir al arbitraje internacional para intentar frenar el desarrollo petrolero y sostuvo que se trataba de un intento de afectar los derechos y los medios de vida de los habitantes de las islas. La Cancillería argentina rechazó esa interpretación y defendió el recurso ante un tribunal internacional como “el acto más responsable que puede realizar un Estado”.
En las últimas semanas, Argentina notificó a más de 180 empresas vinculadas con la actividad petrolera en las islas y presentó denuncias penales contra diez compañías y sus directivos. Esta semana, además, Buenos Aires notificó a Londres el inicio de un procedimiento de arbitraje bajo el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar). El procedimiento establece un plazo para que Reino Unido detenga el proyecto o enfrente una eventual demanda ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo.
El campo Sea Lion se encuentra a unos 220 kilómetros al norte de las islas y está controlado en un 65% por Navitas Petroleum, mientras que Rockhopper Exploration posee el 35% restante. Las estimaciones mencionadas en el proyecto apuntan a reservas de unos 1.700 millones de barriles, con una primera etapa de producción prevista para 2028.